𝗔𝗹𝗴𝗼 𝗠á𝘀 𝗤𝘂𝗲 𝗣𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀
𝙀𝙡 𝙪𝙨𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙫𝙞𝙤𝙡𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙧𝙤𝙢𝙥𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙧𝙚𝙡𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨
“𝘏𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘵𝘶𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘴í, 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘦𝘹𝘤𝘶𝘴𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪𝘳 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘷𝘰𝘭𝘶𝘯𝘵𝘢𝘥 𝘱𝘰𝘭í𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘪𝘥𝘦𝘳𝘢𝘻𝘨𝘰𝘴, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘣𝘢𝘵𝘪𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘵𝘪𝘱𝘰 𝘴𝘶𝘱𝘭𝘪𝘤𝘪𝘰𝘴 𝘪𝘯𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴”.
=============================
Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Español
=============================
El mundo arde en mil conflictos. Cuesta entenderse y entendernos, vamos de fracaso en fracaso, porque el mal que causa es continuo. Lamentablemente, con el aluvión de enfrentamientos, también aumenta el uso de la tortura y otras formas de trato inhumano. Desde luego, no hay pretexto para recurrir a esta atmósfera salvaje, que nos está dejando en la cuneta de la destrucción. Quizás esté motivada por el delirio del poder a cualquier precio, o por el ansia de poseer, con la imposición y el mantenimiento de estructuras políticas o económicas, injustas y discriminatorias. Por tales razones, creemos urgente, decir NO a este clima de delirios y SÍ a la concordia, a despojarse de actitudes marcadas por el odio, para reponernos a los deseos de vivir esperanzados y donar savia.
Nuestra existencia comienza por la cultura en comunión, con el abrazo sincero. Para este cultivo de verdadero amor, no debe importarnos el modo en que esa cruz se presente en nuestra supervivencia, lo esencial es la curación del mundo y la de sus moradores, la rehabilitación de los corazones, los cuales se requieren unos a otros; y, para ello, la cercanía es fundamental con la conciliación de pulsos. De lo contrario, el ojo por ojo será real y todo el mundo acabará ciego. Cohabitar extendiendo las pulsaciones del espacio en común, ofreciendo respuestas adecuadas de convivencia, para esa unidad que ha de sentirse familia, y no un juego de vicios con expansión de maldades, algo que es tan justo como preciso.
Precisamente, hace unos días una experta de la ONU, pedía reconocer y combatir la prostitución como sistema de violencia contra las mujeres y las niñas. La humanidad en su conjunto tiene que optar por el reencuentro y la transparencia de movimientos, desde el respeto y la consideración. Entre todos tenemos que mejorar los ambientes, hacerlos más poesía que poder, volverlos más de todos que de unos pocos, reproducirlos como estadios de libertad en un orbe globalizado y abierto, que es lo que realmente nos fortalece las energías del espíritu y la acción. Vuelva a nosotros, pues, ese íntimo aire creativo y ese deseo a recrearnos el alma, ante una realidad mutable; dispuesta a evitar el recurso desesperado de las armas, hoy más que nunca locamente activo y demoledor.
Requerir los derechos de cada ser humano, desde luego, es el único modo de abordar las causas fundamentales de este aluvión de violencias, que nos deshumanizan por completo, creando más problemas sociales que los que resuelve. En cualquier caso, expandir el terror no es signo de fortaleza, sino de debilidad, fruto de una explosión ciega que nos degrada como seres pensantes, con una grave decadencia moral, rebajándonos del nivel racional, al pasional de la necedad y de los absurdos. Quizás nuestra asignatura pendiente sea la reconciliación, no la espada vengativa. Es público y notorio, que las realidades frenéticas que padecemos, aparte de dejarnos sin palabras, nos están dejando sin identidad, con consecuencias dramáticas sanguinarias.
Esto nos exige a todos, abrir los ojos y tender puentes, para que la paz vuelva a nuestros interiores y se proteja la vida, a pesar de todos los pesares, de toda clase de riesgos, contra todo surtido de deterioros y encrucijadas, siendo capaces de luchar por la justicia y de resolver los encontronazos que puedan brotar, poniendo en labor la generosidad, más aún con el genio de la adhesión. Indudablemente, tenemos que aprender a dominarnos, a saber pasar por alto los desaires, siendo tolerantes. Rechacemos actuar por interés materialista, resentimiento y nunca jamás por represalia. En cualquier caso, hemos de dejar de torturarnos entre sí, no hay excusa para recurrir a este tormento, por lo que necesitamos una mayor voluntad política de liderazgos, para combatir este tipo suplicios inhumanos.
Esta espiral de atrocidades sólo la frena el prodigio del arrepentimiento y la grandeza de amonestarse. El buen juicio, como la sana conciencia, no necesita de la barbarie. Tampoco debemos acostumbrarnos a convivir con la brutalidad. Todo esto es antisocial, antagónico a nuestro propio estado anímico humanitario, que han de ser simientes de acuerdos y no de desacuerdos. No olvidemos que, en el fondo son las correspondencias entre las gentes, lo que imprime una sonrisa en el cuerpo y da vigor a nuestro caminar por aquí abajo. Al fin y al cabo, todas las cosas están relacionadas, comenzando por una respiración común y finalizando por un mismo techo colectivo. Practiquemos, entonces, el afecto a tiempo completo. Los efectos de la violencia dejarán de liarnos.
corcoba@telefonica.net
23 de junio de 2024.-
#𝘎𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴𝘱𝘰𝘳𝘷𝘰𝘵𝘢𝘳🗳️
Comentarios
Publicar un comentario
Muchas gracias por leer La Crónica, Vespertino de Chilpancingo, Realice su comentario.