¿𝗣𝗲𝗿𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗲 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼?
Carlos Ortiz Moreno
El asesinato de Gerardo “El Negro” Torres Rentería pone al descubierto una red de pseudocomunicadores que están al servicio de gente sin escrúpulos y de mentes perversas que pretenden diluir su incompetencia como servidores públicos con la difusión de datos y hasta documentos irreales en medios digitales de comunicación.
La misma nota, armada tramposamente para desprestigiar a una víctima, apareció en diversos portales de información que más bien parecen de desinformación. Sin ninguna prueba aportada sobre el contexto informativo que hacía referencia, hicieron papilla el poco o mucho prestigio de una víctima de asesinato.
“El Negro” Torres fue uno de esos personajes del gremio periodístico que, por ser integrante de esta pléyade de locos, se hizo de amigos de buenos, malos y, lo peor, de mediocres que le lamieron las patas por los favores que hizo por muchos.
Tenía un espíritu solidario y, como todos los seres humanos, tenía momentos de imperfección, pero (según yo) jamás de venganza. Fue de esas extrañas amistades a la que tienes que forzosamente abrazar porque tuvo más momentos buenos que momentos malos.
Gerardo ya no ejercía la labor que siempre amó porque las enfermedades lo tundieron. Los excesos cobran factura a cualquiera que los cometen a lo largo de su vida.
Si amas demasiado, seguro te haces de un corazón tan vulnerable que cualquiera lo rompe sin esfuerzo alguno. Si odias demasiado, indudablemente que tarde o temprano explotarás para beneplácito de quienes fueron tus víctimas.
Extrañamente, a los pocos minutos de su asesinato, comenzaron a circular una nota donde hacían referencias delictivas de su persona. Sin ninguna prueba aportada, sin un solo documento donde se avalara tal acusación, varios de esos pseudocomunicadores comenzaron a circular la perversa versión.
Desde hace muchos años, aprendí una de esas frases utilizadas en el mundo periodístico:
𝙋𝙚𝙧𝙧𝙤 𝙣𝙤 𝙘𝙤𝙢𝙚 𝙥𝙚𝙧𝙧𝙤
Se trataba de una expresión refiriéndose a que los periodistas no se deben atacar, ni criticarse entre ellos. Por eso difícilmente salían a la luz los trapos sucios que protagonizan las empresas periodísticas por el tratamiento informativo que ofrecen sobre determinados asuntos que pueden molestar a los poderes económicos o políticos.
Ello implicaba también callar el deterioro de las condiciones de trabajo de quienes tratan de ganarse la vida en esto del periodismo, que rara vez es reflejado en algún medio de comunicación.
También aprendí de esos viejos periodistas, mentores de mi mejor escuela universitaria de la vida, que esa frase era una mentira. Que los perros sí comen perros cuando tienen hambre.
El crimen de “El Negro” Torres desnuda esa realidad. La hambruna que tienen algunos de esos “periodistas digitales” que solamente repiten la basura que les tiran para tragar y que los hacen arrastrarse en el piso para darles unas cuantas monedas.
Como integrante del gremio periodístico, en mi calidad de periodista independiente, hago pública mi exigencia a la Fiscalía General del Estado de Guerrero la investigación transparente del artero asesinato contra mi amigo Gerardo Torres Rentería.
Ojalá que ese escrito filtrado para que los hambrientos lo repitieran no haya salido de sus oficinas. Si lo hicieron, deberían estar sabedores que violaron la Ley General de Víctimas que deberían leer tantito.
𝙋𝙤𝙨𝙙𝙖𝙩𝙖:
Gerardo Torres Rentería será velado en la funeraria Cipres, ubicada en la calle de Michoacán de la colonia Progreso a partir de las 5 de la tarde de este viernes.
#QuédateEnCasa🏡💙
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