๐Ÿฎ ๐—ฏ๐—ผ๐—ฟ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฐ๐—ต๐—ผ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐—ฒ๐—น ๐˜‡รณ๐—ฐ๐—ฎ๐—น๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—”๐—ฐ๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐—ฐ๐—ฎ๐—ป๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฒ๐˜€ ๐˜† ๐—ฏ๐—ฎ๐—น๐—ฎ๐˜‡๐—ผ๐˜€

* ๐˜ˆ๐˜ค๐˜ข๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ญ๐˜ค๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ช๐˜ทรญ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ซ๐˜ฆ๐˜ต ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ต ๐˜ฆ ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ช๐˜ค๐˜ช๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ญ๐˜ข รฉ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ข ๐˜‹๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข

* โ€œ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ,  ๐˜ด๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜บ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ฃ๐˜ฆ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ขโ€

 

๐˜พ๐™–๐™ง๐™ก๐™ค๐™จ ๐™Š๐™ง๐™ฉ๐™ž๐™ฏ ๐™ˆ๐™ค๐™ง๐™š๐™ฃ๐™ค.ACAPULCO, GRO.--A las cuatro de la maรฑana de aquella noche de noviembre del 73, el viejo telรฉfono Ericson de la comandancia de la policรญa judicial del Estado repicaba fuertemente y rompรญa la monotonรญa del silencio de esa velada calurosa que solamente era interrumpida por el vuelo y picadura de aquellos zancudos que atacaban impunemente a los policรญas de la guardia de prevenciรณn.

El mero comandante Urbano Luna estaba al pie del caรฑรณn en su oficina justo en esos momentos aciagos en la polรญtica de Guerrero. ยกY cรณmo no eran aciagos si los grupos guerrilleros encabezados por Lucio Cabaรฑas Barrientos y Genero Vรกzquez Rojas tenรญan la zozobra sembrada en la gente pudiente de aquel Acapulco! A diario se conocรญan sus comunicados que publicaban los diarios locales de la รฉpoca como Prensa Libre, de



Severiano โ€œChemaโ€ Gรณmez.

El viejo policรญa estaba a punto de irse a descansar a su casona de la colonia Morelos (su residencia ocupaba una cuadra entera en la colonia Morelos, antes de otorgarla bajo testamento a sus hijos quienes finalmente lo corrieron y no lo querรญan ni ver en los bienes inmuebles que obtuvo por su trabajo policiaco). Su sexto sentido le advertรญa algo. Dio la orden a uno de sus policรญas para que respondiera el telรฉfono y poder atender la llamada.

โ€”Policรญa Judicial del Estado, a la ordenโ€ฆ

Del otro lado de la lรญnea, se escuchaba la voz nerviosa de un hombreโ€ฆ

โ€”Vengan pronto al zรณcalo. Hay dos tipos borrachos haciendo disparos. Uno tiene una pistola y el otro una metralleta en la mano. Estรกn acompaรฑados de un mariachi que podrรญan estar en peligroโ€ฆ Los dos estรกn muy briagos.

El policรญa, conocedor de aquel viejo adagio de no acudir a balaceras ni fugas de gas en momentos mรกs peligrosos porque puede morir de un balazo o en plena explosiรณn, intentรณ sacar mรกs raja de la leรฑa que les mandaban.

โ€”A ver, dรญgame cรณmo son, cรณmo estรกn vestidos, cuรกnta gente mรกs lo acompaรฑaโ€ฆ

El hombre aquel apenas tenรญa fuelle para hablarโ€ฆ por el miedo y por los nervios juntosโ€ฆ

โ€”Son dos tipos. Uno es regordete con fachas de turista y el otro, el que tiene la metralleta en mano, es un tipo alto, parece que trae una camisa blanca de mangas largasโ€ฆ a ver, espรฉrenme, creo que me estรกn diciendo que es el dueรฑo de un periรณdicoโ€ฆ

โ€”ยฟDe quรฉ periรณdico? ยฟEh?โ€ฆ ยฟde Novedades? Estรก bienโ€ฆ Ahorita vamos para allรก.

Nomรกs colgรณ el auricular, el viejo Urbano Luna preguntรณ de quรฉ se trataba la llamada.

Y el policรญa de guardia se la soltรณ rauda y veloz:

โ€”Dos tipos estรกn bien borrachos, cerca del kiosco de la catedral tirando balaโ€ฆ uno es turista y dicen que el otro es dueรฑo de un periรณdico.

โ€”ยฟDe quรฉ periรณdico?

โ€”Dicen que del periรณdico Novedades.

Los ojos del comandante casi se le chisparon. Y lanzรณ a gritos la orden a sus elementos de la guardia de prevenciรณn:

โ€”Ni se acerquen. Ya tenemos suficientes problemas como para meternos en otro con el periรณdico Novedades. Mejor todos permanezcan atentos. A ver, comunรญcame con el jefe de la policรญa preventiva.

Y fue Urbano Luna quien le llamรณ al jefe de la policรญa preventiva de Acapulco para darle otras instrucciones:

โ€”Mande, por favor, dos o tres de sus patrullas para que estรฉn cerca. Quiero que cuiden a ese par de borrachos y que no causen problemas. No los detenganโ€ฆ y si tiran balazosโ€ฆ dรฉjelos, estรกn de fiestaโ€ฆ

Del otro lado de la lรญnea, se alcanzรณ a escuchar:

โ€”Sรญ, seรฑor. A la orden.

Cerca del sitio donde estaba โ€œel problemaโ€ fueron aparcados tres safaris que traรญan los distintivos de la Policรญa Preventiva de Acapulco.

Una se estacionรณ a la puerta del Banco de Mรฉxico, junto a la catedral. Otro mรกs se aparcรณ frente el viejo Cine Salรณn Rojo. Otro mรกs en la contraesquina en la tienda de ropa de playa Catalina.

Todos los policรญas no perdรญan detalle de lo que estaba ocurriendo en aquel viejo kiosko donde muchos aรฑos atrรกs Juan R. Escudero arengaba a la poblaciรณn a emanciparse del yugo polรญtico y buscar mรกs la democracia real y no la fingida que solamente protegรญa a los ricachones de la รฉpoca, la mayorรญa espaรฑoles.

No tenรญan ni radios para comunicarse entre sรญ, ni podรญan mandarse seรฑal alguna. La รบnica forma de saber cuรกndo intervenir era una seรฑal que deberรญa hacer el comandante policรญaco levantando la mano y los lanzara contra los borrachos aquellos.

Pero eso nunca ocurriรณ.

La orden fue estricta y clara. Se cumpliรณ al pie de la letra:

โ€”Dejen que se acaben el parque, no me los toque nadie. ยฟQue se estรก juntando mรกs gente? Dรฉjenlos disfrutar un momento de la velada.

Y Urbano se retirรณ a su casa. La suerte estaba echada.

Unos siete u ocho integrantes de un mariachi que habรญa sido contratado en las afueras del Bar Tenampa, ubicado en las calles aledaรฑas de la gasolinerรญa La Modelo, acompaรฑaban al par de escandalosos.

Guitarras, cornetas, violines y el contrabajo rodeaba aquella construcciรณn redonda que habรญa servido de bastiรณn al ilustre Juan R. Escudero para llamar a oponerse a la dictadura que ejercรญan sobre los ciudadanos y que beneficiaba, exclusivamente, a los ricos especialmente a los comerciantes espaรฑoles que eran negreros con los acapulqueรฑos.

Desde las once de la noche cuando llegaron los borrachos al sitio, se escuchaban canciones y mรกs canciones. Poco a poco se fueron juntando acapulqueรฑos que solรญan andar de madrugada en el primer cuadro de la ciudad acapulqueรฑa.

Los mariachis y la balacera espantaron a zanates y golondrinas que dormรญan plรกcidamente en รกrboles y cables que estaban alrededor de la plaza.

Se podรญan ver como cinco a seis botellas. Una de Old Parr, el whiskey escocรฉs, y las demรกs eran de tequila Sauza. La pequeรฑa banca redonde de aquel viejo kiosko redondo acapulqueรฑo era el refugio de los dos hombres escandalosos.

Ese mismo kiosko, donde se desarrollรณ esta historia, serรญa derribado aรฑos despuรฉs para construir uno mรกs alejado de las puertas de la catedral de La Soledad. Se levantarรญa con material de granito que habรญa sido donado tras una declaratoria de hermandad entre las ciudades de Tlaquepaque, Jalisco, y Acapulco.

El par de borrachos que tenรญan la balacera en el zรณcalo de Acapulco eran primos hermanos. Ambos eran originarios de Dolores Hidalgo, Guanajuato.

En las cuatro o cinco horas que durรณ la guarapeta, los policรญas con sus uniformes de color blanco y encerrados en sus Volkswagen Safari fueron los mudos testigos de los hechos y, ademรกs, los vigilantes de que nada les pasara a los dos personajes aquรญ descritos.

Uno de ellos se dedicรณ a componer canciones y cantar por todo el mundo. Le pidiรณ a su pariente que querรญa venir a Acapulco en plan de incรณgnito, donde nadie lo conociera para disfrutar momentos de soledad.

Sabรญa que su destino estaba ya marcado y la Muerte lo esperaba ansiosa para llevรกrselo. Querรญa despedirse de su pariente y disfrutar, ademรกs, su bebida favorita: el whiskey Old Parr o el tequila Sauza.

El otro se dedicรณ al periodismo. Fundรณ periรณdicos aquรญ y allรก. En Acapulco fundรณ Novedades de Acapulco, El Sol de Acapulco y Diario 17, los tres diarios impresos mรกs importantes de la historia del periodismo de Acapulco y Guerrero, pรฉsele a quien le pese.

Uno era el cantautor Josรฉ Alfredo Jimรฉnez Sandoval.

El otro era el periodista Mauro Jimรฉnez Mora.

Gracias, de Josรฉ Alfredo, escrita en el Bar Franzรบa

* Quiso venir de incรณgnito para Acapulco, sabรญa que morirรญa

* Una metralleta y una pistola 45 rompieron el silencio del zรณcalo

* Dos guanajuatenses, con lรญos de faldas, cantaron y bebieron

A los inicios de los setenta, Josรฉ Alfredo ya era famoso. Y Acapulco lo era mucho mรกs a nivel mundial. La historia de ambos era endemoniadamente envidiada por muchos.

A los once aรฑos llegรณ a Ciudad de Mรฉxico donde desde adolescente empezรณ a componer sus primeras canciones. Su madre abriรณ una pequeรฑa tienda que no prosperรณ, por lo que Josรฉ Alfredo tuvo que contribuir a la economรญa familiar y desempeรฑรณ mรบltiples oficios, entre ellos, el de camarero.

Fue, ademรกs, jugador de fรบtbol. Participรณ en aquellos equipos histรณricos Oviedo y Marte de la primera divisiรณn de fรบtbol mexicano. Su posiciรณn estaba bajo los tres palos. Era portero. Llegรณ a coincidir con otro compaรฑero de equipo que era chilango y que, aรฑos despuรฉs, tambiรฉn se harรญa muy famoso internacionalmente. Ese era Antonio ยซLa Totaยป Carbajal.

El joven compositor fue tambiรฉn integrante de un grupo llamado ยซLos Rebeldesยป. Hasta que lo descubriรณ Andrรฉs Huesca y sus Costeรฑos que le grabaron la inolvidable canciรณn โ€œYoโ€ (su primera canciรณn compuesta por รฉl mismo) y luego tambiรฉn la grabรณ Pedro Infante:

โ€œAndo borracho, ando tomado porque el destino cambiรณ mi suerte. Ya tu cariรฑo nada me importa, mi corazรณn te olvidรณ paโ€™ siempre. Fuiste en mi vida un sentimiento que destrozรณ toditita mi alma. Quise matarme por tu cariรฑo, pero volvรญ a recobrar la calmaโ€.

La biografรญa del cantautor seรฑala que comenzรณ asรญ una fructรญfera carrera que lo convirtiรณ en el mรกs destacado compositor de canciones rancheras en Mรฉxico; los mejores cantantes e intรฉrpretes se disputaban sus temas para incluirlos en su repertorio. Sus melodรญas fueron interpretadas por Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejรญa, Lola Beltrรกn, Javier Solรญs y la espaรฑola Marรญa Dolores Pradera, entre otros.

El รฉxito como compositor y cantante lo llevรณ a una frenรฉtica actividad profesional. Ademรกs de dar sus recitales y conciertos, trabajรณ en el teatro, en la televisiรณn y en la radio, tanto en Mรฉxico como en el extranjero. En el cine alcanzรณ gran popularidad gracias a cintas como Martรญn Corona (1950), Pรณquer de ases (1952), Guitarras de medianoche (1958) y La feria de San Marcos (1958).

Harto de todo aquello, Josรฉ Alfredo contactรณ por telรฉfono a su primo hermano que dirigรญa el periรณdico Novedades de Acapulco cuya aventura la habรญa iniciado un 4 de abril de 1969 con un ejรฉrcito de reporteros integrantes de la vieja guardia.

โ€”Primo, quiero ir a Acapulcoโ€ฆ pero no quiero llegar a un sitio de lujo. Quiero estar donde pueda disfrutar mi vida, solito. Quiero estar unos dรญas ahรญ en acapulquito, contigo y que bebamos juntos. ยฟMe puedes ayudar?

Sin pensarlo dos veces, Mauro Jimรฉnez Mora le respondiรณ:

โ€”Por supuesto que sรญ. Te rento un departamento por donde vivo en Los Palomares (la unidad habitacional Adolfo Lรณpez Mateos). Tendrรกs una extraordinaria vista del mar y la puesta del sol que te va a encantar.

Y la peticiรณn fue rubricada:

โ€”No quiero que me reconozca nadie. Quiero pasarla de incรณgnito porque quiero alejarme un poquito de todos. Quiero descansar y apreciar la vida, lo que me queda, solito.

Al colgar el telรฉfono del periรณdico, Mauro Jimรฉnez Mora dio la orden a un fiel escudero que siempre tuvo junto a รฉl. Trabajaba de fotรณgrafo en Novedades de Acapulco, periรณdico que se encontraba allรก en sus primeras etapas de vida en la avenida Constituyentes. Ese fiel escudero era Josรฉ Fรฉlix Contreras Arriaga, mejor conocido como Pepe Contreras.

Pepe fue a traerlo al aeropuerto. Y fueron directo al departamento que le rentรณ en la unidad habitacional conocida como โ€œLos Palomaresโ€. Era el lugar perfecto para รฉl. Se trata de un departamento pequeรฑo, ideal para una persona. Tenรญa de todo en el refrigerador: cerveza, vino, whiskey, tequila y, claro estรก, agua para beber.

Pepe lo llevรณ al mercado a comprar picadas, a comer tacos de bistec, a donde vendรญan mariscos, pero sobre todas las cosasโ€ฆ donde hubiera de beber, donde pudiera embriagarse. Esa fue la piedra de Josรฉ Alfredo. Desde muy joven conociรณ el arte de la embriaguez y ahรญ iniciรณ su problema de salud con la cirrosis hepรกtica. Sabรญa el daรฑo, pero sabรญa que estando borracho le daba inspiraciรณn y seguรญa componiendo.

Y una noche, Pepe lo llevรณ al bar Franzรบa donde conociรณ a La Quica, aquella mujer calentana que era la dueรฑa del sitio. El bar se encontraba junto al entonces Cine Rรญo casi enfrente a lo que era una sucursal bancaria en la avenida Cuauhtรฉmoc.

Una botella de whiskey escocรฉs reinaba en aquella mesa de madera. Era la de Old Parr que se la servรญa a veces solita y luego con agua de soda. Y entre sorbo y sorbo Josรฉ Alfredo tomรณ una hoja de papel y con lรกpiz en mano comenzรณ a escribir algo. Nadie sabรญa quรฉ era.

Pepe Contreras lo recuerda perfectamente:

โ€”ยฟCรณmo puedo pagar que me quieran a mรญ por todas mis canciones? Ya me puse a pensar y no alcanzo a cubrir tan lindas intenciones. He ganado dinero para comprar un mundo mรกs bonito que el nuestro, pero todo lo aviento porque quiero morirme como muere mi pueblo.

โ€”Yo no quiero saber quรฉ se siente tener millones y millones. Si tuviera con que

comprarรญa para mรญ otros dos corazones. Para hacerlos vibrar y llenar otra vez

sus almas de ilusiones. Y poderles pagar que me quieran a mรญ y a todas mis canciones.

Era โ€œGraciasโ€, la que serรญa su รบltima composiciรณn en vida.

Y la hoja se la guardรณ en la guayabera toda sudada que usรณ esa segunda noche en Acapulco.

Cerca de la medianoche, aquellos biombos que impedรญan la vista interior de la cantina vieron atravesar una figura desgarbada de un hombre alto, de piel blanca y de aspecto bonachรณn. Era Mauro Jimรฉnez Mora. Josรฉ Alfredo le pidiรณ sacarlo de ahรญ porque estaban llegando mucha gente mรกs a beber y temรญa que lo fueran a identificar.

โ€”Vรกmonos para el zรณcaloโ€ฆ allรก sรญ estaremos solos.

A bordo del Super Bee color rojo que poseรญa Jimรฉnez Mora, se subieron su primo y Pepe Contreras. Efectivamente, se fueron al zรณcalo.

โ€”ร“rale, Pepeโ€ฆ jรกlese por los mariachisโ€ฆ allรก los esperamos en el kiosko, ordenรณ Mauro.

Y Josรฉ Alfredo pidiรณ otra botella de Old Parrโ€ฆ

โ€”Si no tienen Old Parr quรฉ les llevoโ€ฆ

โ€”Un tequilita. Un Tequila Sauza.

A Pepe lo bajaron en la gasolinera para conseguir a los mรบsicos. Y de ahรญ se llevรณ a todos hasta el zรณcalo. Algunos, desconfiados, se zafaron de la serenata. El mariachi era como de diez y apenas quisieron llegar seis o siete elementos.

โ€”Oiga, ยฟpero de veras nos van a pagar? ยฟno nos estรก haciendo pendejos?

Y Pepe, mesurado, solo respondรญa:

โ€”Tranquilos, no hay pedo en el ejido. Allรก les voy a pagar y bienโ€ฆ

Apenas habรญan llegado los mรบsicos y ya estaban con la primera de las cancionesโ€ฆ El รบltimo tragoโ€ฆ

โ€”Tรณmate esta botella conmigo y en el รบltimo trago nos vamos, quiero ver a quรฉ sabe tu olvido sin poner en mis ojos tus manos. Esta noche no voy a rogarte, esta noche te vas de a de veras. Quรฉ difรญcil tener que dejarte sin que sienta que ya no me quieras.

โ€”Nada me han enseรฑado los aรฑos; siempre caigo en los mismos errores. Otra vez a brindar con extraรฑos y a llorar por los mismos dolores.

Y luego se cantaron otra docena mรกs de canciones. Y le siguieron con otra docena.

Pepe estaba al pendiente de todo y sabรญa que la botella se terminarรญa luego luego. Entonces le pidiรณ a uno de los ayudantes de los mariachis que fuera al Tenampa y se trajera dos botellas mรกs.

โ€”Ah, pero no te traigas a nadie mรกs. Los que no quisieron acompaรฑarnos que se vayan a la chingada.

Llegaron las botellas sustitutas y siguieron mรกs canciones de Josรฉ Alfredo.

El rey, No me amenaces, Amanecรญ en tus brazos, Paloma querida, Caminos de Guanajuato y Un mundo raro fueron algunas. Otras mรกs fueron

Ella, Las Ciudades, Vรกmonos, La mano de Dios, Serenata huasteca, Te soltรฉ la rienda, La noche de mi mal, El Jinete, Los dos generales, Te vas o te quedas, El hijo del pueblo.

Y Josรฉ Alfredo amenazรณ con usar su pistola 45 cuando se disponรญa a la siguiente canciรณn.

Entonces, Mauro le pidiรณ a Pepe Contreras que le trajera al โ€œNiรฑoโ€ que traรญa dentro del Super Bee bien guardadito.

El โ€œNiรฑoโ€ no era otra cosa que una metralleta corta Parabellum nueve milรญmetros. Siempre la llevaba guardada en la cajuela del Super Bee y luego la cambiaba a otro de sus vehรญculos, su Camaro color amarillo.

Comenzaron los mariachis con la canciรณn:

Sonaron cuatro balazos; a las dos de la maรฑana lo fui a matar en tus brazos.

Sabรญa que ahรญ lo encontraba no creas que alguien me lo dijo; me dio la corazonada. Se me embalรณ la pistola, te salvaste de la muerte, todavรญa no te tocaba o fue tu noche de suerte.

Yo tuve que irme paโ€™l monte y ahรญ me volvรญ rebelde, yo sรฉ que quieren matarme, que la ley me anda buscando. Algรบn dรญa darรกn conmigo no sรฉ ni dรณnde ni cuรกndo, pero eso sรญ, te lo digo, me pienso morir peleando.

Adiรณs, mujer consentida, se despide tu rebelde. A ti te debo en la vida; estar sentenciado a muerte. Por eso, mientras yo viva.. Mi suerte serรก tu suerte.

Y Mauro Jimรฉnez y Josรฉ Alfredo Jimรฉnez embriagados por el alcohol y los problemas personales, lรญos de faldas, que los aquejaban a ambos comenzaron a tirar balazos hacia el aire.

Las detonaciones provocaron la huida despavorida de centenares de zanates que dormรญan plรกcidamente en los รกrboles que habรญa en la plaza โ€œJuan N. รlvarezโ€ (asรญ, con la โ€œNโ€ que todavรญa existรญa en los libros y escritos de la รฉpoca). Tambiรฉn volaron los centenares de golondrinas que se agolpaban en los cables que rodeaban la plaza.

ยฟQuรฉ si no tenรญan problemas ambos primos? Claro que los tenรญanโ€ฆ y muchos. A Mauro casi lo mata su esposa con un batazo que le rompiรณ el brazo por andar de novio. Y Josรฉ Alfredo se mataba solito con cada trago que se echaba al buche.

Y los mariachis seguรญan tocando a la orden del cantante. Y รฉl le seguรญa con su vozโ€ฆ

โ€”No quiero ni volver a oรญr tu nombre, no quiero ni saber a dรณnde vas asรญ me lo dijiste aquella noche, aquella negra noche de mi mal. Si yo te hubiera dicho no te vayas quรฉ triste me esperaba el porvenir. Si yo te hubiera dicho no, no me dejes mi propio corazรณn se iba a reรญr. Por eso fue que me viste tan tranquilo caminar serenamente bajo un cielo mรกs que azul. Despuรฉs ya ves, me aguantรฉ hasta donde pude, terminรฉ llorando a mares donde no me vieras tรบ.

A las primeras luces en el horizonte, Mauro apresurรณ a los mรบsicos y a su primo hermano.

โ€”Ya, vรกmonosโ€ฆ ya estรก amaneciendoโ€ฆ

Y Josรฉ Alfredo le seguรญa:

โ€”Que no somos iguales, dice la gente, que tu vida y mi vida se van a perder, que yo soy un canalla y que tรบ eres decente, que dos seres distintos no se pueden querer, pero yo ya te quise y no te olvido. Y morir en tus brazos es mi ilusiรณn; yo no entiendo esas cosas de las clases sociales, solo sรฉ que me quieres y que te quiero yo.

โ€”Vรกmonos donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal, vรกmonos alejados del mundo donde no haya justicia ni leyes ni nada nomรกs nuestro amor. Si no somos iguales, quรฉ nos importa, nuestra historia de amores tendrรก que seguir y como alguien me dijo que la vida es muy corta.

Esta vez para siempre yo he venido por ti, pero quiero que sepas que no te obligo, que si vienes conmigo es por amor; di con todas tus fuerzas lo que soy en tu vida pa que veas que me quieres y que te quiero yo

Mauro insistรญa:

โ€”Ya, nos vamosโ€ฆ tienes una cita en el Distrito Federal y tienes que estar ahรญ. Ya dejemos de beberโ€ฆ no nos vayamos a morir de cirrosis. A dormir a la camaโ€ฆ dijo el periodista con su metralleta en la mano.

Y el fiel Pepe Contreras le pidiรณ el arma y con mucho cuidado la tomรณ entre sus brazos para llevarla a guardar al vehรญculo del โ€œChiefโ€.

Todos se aprestaban para irse. Y Josรฉ Alfredo pidiรณ la รบltima canciรณn. Obedientes, los mariachis comenzaron a rasgar las guitarras y soplar las cornetas. La voz del guanajuatense sonรณ potente:

โ€”No vale nada la vida, la vida no vale nada. Comienza siempre llorando y asรญ llorando se acaba. Por eso es que en este mundo, la vida no vale nada.

Al dรญa siguiente Josรฉ Alfredo llegรณ a su cita. Dos semanas despuรฉs, el 23 de noviembre de 1973, Josรฉ Alfredo morรญa. Con apenas 47 aรฑos de vida, la cirrosis hepรกtica cobrรณ la factura que le debรญa el compositor y cantante por el abuso del alcohol.

Segรบn contรณ Chavela Vargas, amiga รญntima de Josรฉ Alfredo, cuando los mรฉdicos le dijeron que le quedaban dos meses de vida la llamรณ para ยซcorrerse la รบltima juergaยป juntos en uniรณn del tambiรฉn compositor Tomรกs Mรฉndez, autor de Cucurrucucรบ.

Estuvieron tres dรญas con sus noches cantando, bebiendo y desmesurรกndose en El Tenampa, el mรญtico bar de la plaza de Garibaldi, en la capital mexicana.

Despuรฉs vino a despedirse de su primo hermano Mauro Jimรฉnez y de Acapulco.

Cuentan que cuando Josรฉ Alfredo Jimรฉnez falleciรณ, Chavela acudiรณ a su velorio y se desplomรณ cantando y llorando, bien borracha.

La mรบsica de Josรฉ Alfredo Jimรฉnez arraigรณ profundamente en el gusto popular mexicano. Sus composiciones adquirieron una enorme popularidad gracias a la belleza y simplicidad de sus letras y melodรญas y a la expresiรณn sincera y directa de sentimientos con los que el pรบblico podรญa sentirse fรกcilmente identificado.

Verdaderamente el compositor supo plasmar, con realismo y emociรณn contenida, el amor y el desamor, la nostalgia por la vida campesina, y, en definitiva, toda la gama de los sentimientos humanos, incluyendo el odio, la rabia o el desengaรฑo, asรญ como la ternura y magia que extraรญa a menudo de cualquier escena en apariencia insignificante de la vida cotidiana.

Despuรฉs de esa guarapeta histรณrica, Mauro Jimรฉnez Mora todavรญa fundรณ el periรณdico El Sol de Acapulco en 1978 y luego Diario 17. Ademรกs, fue jefe de prensa en la delegaciรณn estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social. Falleciรณ el 29 abril de 1994 en Acapulco.

El legado del primero estรก intacto. Todos siguen cantando sus canciones. Les guste o no, las canciones de Josรฉ Alfredo ahรญ se escuchan.

Pero el legado del periodistaโ€ฆ se perdiรณ. Hoy vive solamente en la memoria de unos cuantos. Todos los periรณdicos impresos de Novedades de Acapulco y Diario 17 terminaron en la basura. Solamente El Sol de Acapulco estรก en el edificio de la Organizaciรณn Editorial Mexicana donde supuestamente se digitaliza para poder subirlo a una plataforma en la web y cualquier pueda consultarlo.

Tenรญa razรณn Pedro Calderรณn de la Barca:

La vida es un sueรฑoโ€ฆ ( ๐˜Œ๐˜น๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜Ž๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ).

#๐—ค๐˜‚รฉ๐—ฑ๐—ฎ๐˜๐—ฒ๐—˜๐—ป๐—–๐—ฎ๐˜€๐—ฎ. ๐Ÿก ๐Ÿ’™

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