Columna

Señor

Marilli

Te doy gracias por que sé que existes, porque en el mundo y en la vida estas presente tú.
Te doy gracias; porque cuanto soy cuanto puedo y cuanto recibo es un regalo tuyo.
Por mis brazos perfectos, cuando hay tantos mutilados.
Por mis ojos sanos, cuando hay tantos sin luz.
Por mi voz que canta, cuando la de tantos enmudecen.
Por mis manos que trabajan, cuando la de tantos mendigan.
Y sobre todo señor, por amor cuando hay tantos que odian.
Por tener un hogar para regresar, cuando hay gente que no tiene a donde ir.
Por soñar cuando hay gente que se revuelca en sus pesadillas por vivir, cuando hay quien muere antes de nacer.
Gracias por tener poco que pedirte y tanto que agradecerte. SEÑOR.

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